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miércoles, 26 de enero de 2011

Lección de japonés

No se trata de literatura de calidad, pero desde luego Requiem por Nagasaki es un libro antológico. A veces te encuentras con obras de este estilo: muy discretas, por no decir mediocres como literatura, pero que destilan humanidad y belleza.
En este libro Paul Glynn, misionero australiano que paso años en Japón, cuenta la historia del Dr. Nagai. Un japonés ateo de la primera mitad del siglo XX que se convirtió al catolicismo y fue pionero en el estudio médico con rayos x en su país.
Esto que se despacha en tres líneas en la novela es una apasionante aventura de doscientas páginas. Nagai no es un científico cabezón que esta descantento con la ciencia y por eso se lanza a los brazos de la religión. El es un hombre que quiere conjugar religión y ciencia, como Pascal, al que admira y en buena medida es instrumento de su conversión. Combatió en dos guerras japonesas contra China, y al hacerlo como médico, el dolor y el sufrimiento fueron compañeros más que habituales. Para colmo, una de las bombas atómicas cae sobre Nagasaki, su ciudad. Y a partir de ese momento, Nagai se convierte en la referencia de una sociedad humillada y torturada por la desesperanza, y con su ejemplo y palabra da aliento a sus hijos, a sus vecinos, llega incluso a recibir la visita del Emperador por su fama de santidad.
Una lectura muy recomendable para entender lo que es de verdad un revés del destino y llevarlo con optimismo, sin dramatizar y con esperanza... no es poco.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Grossman como Tolstoi

Pues lo de Grossman son palabras mayores. "Vida y destino" es una epopeya a lo "Guerra y paz". Las dos novelas -quiero decir epopeyas- se ambientan en la guerra (la de Tolstoi contra Napoleón y la de Grossman en la Segunda Guerra Mundial), con una diferencia temporal de algo más de un siglo... pero al fin y al cabo la guerra... vamos, una escusa para presentarnos un elenco de sentimientos, reacciones y conflictos humanos ante el sufrimiento y la sinrazón.
Los dos autores crean un número ingente de personajes y lo mejor de todo es que no suele sobrar ninguno, cada uno de ellos representa las diferentes sensaciones ante el dolor. También los dos se toman su tiempo para describir los escenarios bélicos, aunque uno describe las bayonetas y otro la artillería antiaérea. Curiosamente los dos también, se toman su tiempo para describir el florecimiento de la primavera... será cosa del alma rusa.
Para mi lo de Grossman tiene más valor. Tolstoi se libró más o menos del terror comunista... Grossman no tuvo esa suerte y lo que comenzó siendo un idilio con los revolucionarios se convirtió en el látigo del absolutismo. Después Solzenystin se uniría al carro de Grossman, por el mismo proceso: el del idilio fallido.
"Vida y destino" como "Guerra y paz" disecciona también los entresijos del amor. En ella confluyen historias de amores rotos y de fidelidades imperecederas. Lecciones de amor, porque al final es lo que salva a cada personaje, su historia de amor personal.
No recomiendo a bombo y platillo la lectura de Grossman... para leerlo hay que hacerlo con voluntad, son más de mil páginas en las que es fácil perderse, sobre todo al principio.