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martes, 8 de febrero de 2011

Lección de estilo por Richard Bausch

Se han escrito tantas novelas sobre la IIGM que es muy dificil hacerse sitio en las librerias con un título de este estilo, más aún cuando el cine y la televisión han realizado unas producciones espectaculares y muy bien realizadas.
Pero hay tres razones que hacen que Paz no sea un libro más sobre la IIGM.
La primera es el autor, Richard Bausch. Un norteamericano cuya especialidad son los relatos. Tiene el talento de los grandes escritorres como Ricard Ford pero sus obras son diez veces más breves (puedes echarle un vistazo a Alguien que me cuide, recopilación de doce relatos sobre la vida cotidiana de varias parejas norteamericanas en la actualidad... es un libro algo especial, con altibajos pero interesante). La escritura de Bausch es concisa, rápida como la ráfaga de una ametralladora. Por eso, es muy efectista -cualidad básica en el relato-.
La segunda razón es que Paz es un libro sobre la guerra ambientado en la IIGM. En la novela-relato de Bausch no encontraremos prolijas descripciones y detalles de armamento, batallas y estrategias. Encontramos personajes que les ha tocado vivir lo más desagradable del ser humano. Personajes que tiene miedo de la muerte, que se quejan de las inclemencias del tiempo... pero que cumplen su deber por servicio a los demás, por seguir en un grupo del que no pueden prescindir pues caerían en la locura y desesperación. Paz es por todo esto una reflexión sobre la guerra y la violencia en forma de relato.
La tercera y última razón es que Paz es un ejercicio de estilo literario. Aunque el libro tiene casi doscientas páginas, funciona como relato. Hay una breve introducción a la trama y un desenlace también breve. Pero el núcleo, la historia esta contada entre flashbacks, pensamientos y diáologos rapidísimos. Un ejemplo de como contar algo de sobra conocido pero de una forma diferente.

miércoles, 26 de enero de 2011

Lección de japonés

No se trata de literatura de calidad, pero desde luego Requiem por Nagasaki es un libro antológico. A veces te encuentras con obras de este estilo: muy discretas, por no decir mediocres como literatura, pero que destilan humanidad y belleza.
En este libro Paul Glynn, misionero australiano que paso años en Japón, cuenta la historia del Dr. Nagai. Un japonés ateo de la primera mitad del siglo XX que se convirtió al catolicismo y fue pionero en el estudio médico con rayos x en su país.
Esto que se despacha en tres líneas en la novela es una apasionante aventura de doscientas páginas. Nagai no es un científico cabezón que esta descantento con la ciencia y por eso se lanza a los brazos de la religión. El es un hombre que quiere conjugar religión y ciencia, como Pascal, al que admira y en buena medida es instrumento de su conversión. Combatió en dos guerras japonesas contra China, y al hacerlo como médico, el dolor y el sufrimiento fueron compañeros más que habituales. Para colmo, una de las bombas atómicas cae sobre Nagasaki, su ciudad. Y a partir de ese momento, Nagai se convierte en la referencia de una sociedad humillada y torturada por la desesperanza, y con su ejemplo y palabra da aliento a sus hijos, a sus vecinos, llega incluso a recibir la visita del Emperador por su fama de santidad.
Una lectura muy recomendable para entender lo que es de verdad un revés del destino y llevarlo con optimismo, sin dramatizar y con esperanza... no es poco.